Termómetros en rojo y el mapa de las lluvias
El comportamiento atmosférico y oceánico funcionará como un motor de anomalías durante los próximos meses, reconfigurando el clima habitual de la región. En el Pacífico ecuatorial central (región Niño 3.4), se anticipa una magnitud "muy fuerte" entre noviembre y diciembre de 2026, la cual se estabilizará en una intensidad fuerte durante el verano de 2027. Para el ciudadano de a pie y los sectores vulnerables, el panorama inmediato se resume en los siguientes puntos clave:
Calor persistente: Entre julio y septiembre, las temperaturas del aire se mantendrán muy por encima de sus valores normales en toda la costa peruana.
Precipitaciones: La costa norte registrará lluvias entre normales y superiores a lo esperado, con episodios de fuerte intensidad localizados en puntos específicos.
Caudales estables: Por el momento, los ríos de la vertiente del Pacífico mantendrán caudales dentro de sus rangos habituales, bajo evaluación constante.
Impacto en el mar: El nuevo mapa de la pesca peruana
Las anomalías térmicas operan como una barrera invisible que altera drásticamente el ecosistema marino y la disponibilidad de recursos hidrológicos. La anchoveta, el pilar de nuestra pesquería, se mantendrá replegada hacia el litoral y a profundidades mayores de lo habitual, un comportamiento de supervivencia que le genera un preocupante desgaste de sus reservas energéticas. En contraparte, el calentamiento de las aguas actuará como una alfombra roja para la llegada de especies exóticas; se prevé el ingreso de ejemplares de aguas ecuatoriales como el pez sierra, ayamarca y samasa, así como especies oceánicas de gran valor comercial, entre las que destacan el barrilete, atún aleta amarilla, melva, picudos y tiburones.
Convocatoria a la acción frente a la temporada de lluvias
Ante la certeza de que la interacción de El Niño influirá de manera directa en la temporada de lluvias programada entre septiembre de 2026 y abril de 2027, el ENFEN ha formulado un llamado urgente a la gestión pública. La institución insta a los tomadores de decisiones a utilizar los escenarios de riesgo y los pronósticos estacionales vigentes para robustecer las obras preventivas y diseñar planes de respuesta eficaces contra desastres. Asimismo, se exhorta firmemente a las autoridades y a la población civil a canalizar su preparación exclusivamente a través de los reportes oficiales emitidos por los organismos del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD).





