Un puente entre sistemas: El nuevo tablero de las pensiones en el Perú
¿Cuántas veces has sentido que tu fondo de jubilación estaba "atrapado" en un sistema que no se ajustaba a tus necesidades? En un país donde la informalidad laboral alcanza un preocupante 75%, la libertad de elección es más que un lujo: es una necesidad de supervivencia financiera. A partir de septiembre, gracias a la Ley 32123, el muro que separaba a la ONP de las AFP comenzará a derribarse, permitiendo que miles de peruanos muevan sus aportes de un sistema a otro en busca de la sostenibilidad y cobertura que mejor les acomode según su etapa de vida.
Migración bidireccional: Tú decides el rumbo
Bajo el nuevo esquema de la Modernización del Sistema Previsional, la gran novedad es la bidireccionalidad. Ya no se trata solo de una "desafiliación" tradicional, sino de un flujo dinámico supervisado por la ONP y la SBS. Si decides pasar de la ONP a una AFP, podrás solicitar un Bono de Reconocimiento por tus años de esfuerzo; mientras que si optas por el camino inverso, hacia el sistema público, deberás transferir el total de tu fondo acumulado. Esta integración es como un "borrón y cuenta nueva" inteligente donde tus aportes previos no desaparecen, sino que se recalculan para fortalecer tu futura pensión.
Lo que debes saber sobre el traslado:
Fecha clave: El proceso de migración oficial está previsto para iniciar en septiembre de 2026.
Bono de Reconocimiento: Fundamental para quienes pasan de ONP a AFP, protegiendo los aportes ya realizados.
Regla de los 20 años: Si tienes 240 aportes en la ONP, ya aseguras una pensión mínima que no se pierde al migrar al sistema privado.
Transferencia total: Para pasar de AFP a ONP, se debe trasladar el 100% de la cuenta individual de capitalización.
Este cambio estructural no solo busca ampliar la cobertura, sino también obligar a las instituciones a ser más eficientes para retener a sus afiliados. Como bien señala la jefatura de la ONP, el reto ahora es articular esfuerzos con entidades como Sunat y Reniec para que el sistema sea realmente inclusivo. La meta es clara: que la jubilación deje de ser una incertidumbre técnica para convertirse en un derecho flexible, donde el trabajador tenga, por fin, la última palabra sobre el destino de sus ahorros.
Fuente: La República.


