Este calentamiento del mar actúa como un motor que altera todo a su paso, desde la sensación térmica en nuestras calles hasta la profundidad de nuestro océano. Aunque el Senamhi descarta lluvias catastróficas para este trimestre, el impacto se sentirá con fuerza en la biodiversidad y la logística nacional. Los puntos críticos a monitorear son:
Anomalías térmicas: Estaciones en distritos como Carabayllo ya registran picos de 30 °C, una tendencia que persistirá por el acoplamiento atmosférico y la ausencia de vientos fríos.
Migración marina: La anchoveta, sensible al calor, se desplazará hacia el sur, mientras que especies como el bonito ganarán protagonismo en los mercados locales.
El ciclo 2027: Los expertos advierten que el ciclo hidrológico actual alcanzará su clímax recién en los primeros meses del 2027, lo que sugiere un monitoreo a largo plazo.
Contrastes geográficos: Friaje y heladas en el interior
Mientras la costa se resiste al invierno, el resto del país experimenta la otra cara de la moneda climática. El Senamhi ha confirmado el ingreso del segundo friaje del año para la selva este 19 y 20 de mayo, una masa de aire frío que golpeará primero a Puno y Madre de Dios antes de avanzar hacia el norte. Simultáneamente, la sierra central y sur enfrentan un descenso térmico crítico con heladas meteorológicas que llevarán los termómetros por debajo de los 0 °C debido a la escasa nubosidad nocturna.
En conclusión, el Perú se enfrenta a un escenario de contrastes extremos donde la prevención es la mejor herramienta. Entre la intensificación de El Niño en el litoral y los embates del frío en las zonas altas y amazónicas, el país entra en una fase de vigilancia climática estricta. Este viernes 15 de mayo, el ENFEN publicará un informe actualizado que será clave para que las autoridades y ciudadanos ajusten sus planes de contingencia ante un invierno que, en la práctica, se niega a llegar a la costa peruana.
Fuente: La República.



