10 oct 2026

La lección de Santiago: El Niño amenaza con activar quebradas y poner en riesgo a más de 100,000 limeños

El repentino desbordamiento de lodo, rocas y escombros que azotó el sector oriental de Santiago de Chile dejó un saldo de seis fallecidos y graves daños materiales en el distrito de Las Condes. Sin embargo, más allá de la tragedia en el país vecino, la precipitación extrema encendió de inmediato los tableros de control de gestión del riesgo en la capital peruana.

Especialistas advierten que las condiciones topográficas de Lima, sumadas a la inminencia del fenómeno El Niño y a décadas de urbanización no planificada en cauces secos, configuran un escenario de alta vulnerabilidad ante eventuales aluviones y flujos de detritos (huaicos).

La cuenca del Rímac y el "efecto tobogán"

El peligro que se cierne sobre la capital peruana no obedece únicamente al volumen de lluvias acumuladas, sino a la física de su propia geografía. La cuenca del río Rímac se origina a más de 5,000 metros de altitud en la zona de Ticlio y desciende abruptamente hacia el océano Pacífico en un trayecto de corta distancia.

Esta marcada pendiente actúa como un acelerador natural cuando se registran precipitaciones anómalas en la parte alta y media de la sierra de Lima.

"En el caso del Rímac no solamente estamos con un río que tiene una alta pendiente, sino que en la zona media de toda la cuenca tenemos varias quebradas activables. El material arrastrado no solo destruye infraestructura, sino que también compromete la calidad del agua y reduce su disponibilidad para la ciudad."

— Mary Mollo, Especialista en Gestión de Riesgos y Desastres.

Chosica: El punto crítico en la línea de fuego

En el mapa de vulnerabilidad de Lima Metropolitana, el distrito de Lourigancho-Chosica destaca como el foco de mayor preocupación institucional debido a la alta concentración de asentamientos humanos sobre terrenos de paso de aguas pluviales.

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| RADIOGRAFÍA DEL RIESGO EN CHOSICA Y LA CUENCA DEL RÍMAC |
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| Quebradas susceptibles | 21 formaciones geológicas propensas a activarse|
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| Población en alto riesgo | ~80,000 habitantes en zonas de alta exposición|
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| Impacto indirecto | >100,000 personas en sectores vinculados |
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| Riesgo en servicios | Parálisis potencial de potabilización (Rímac) |
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El problema de fondo no es únicamente meteorológico, sino territorial. La falta de ordenamiento y el avance descontrolado de la mancha urbana sobre zonas inundables y quebradas secas han transformado áreas de drenaje natural en zonas habitables de alto riesgo no mitigable.

Panorama nacional: Más de 700 distritos en nivel crítico

A nivel macro, proyecciones de evaluación de riesgos señalan que más de 700 distritos a nivel nacional se encuentran catalogados en un nivel de riesgo "muy alto" ante el impacto de lluvias intensas, mientras que un número similar se ubica en la categoría de riesgo alto.

Aunque las precipitaciones de gran intensidad suelen concentrarse inicialmente en el norte y la sierra central del Perú, la saturación de los suelos y el incremento de caudales amenazan con trasladar los impactos hacia la vertiente occidental de la costa.

Medidas inmediatas de contingencia recomendadas por los especialistas:

  • Mapeo de rutas de evacuación: Identificación previa de zonas altas y puntos de reunión por parte de las brigadas de vecindario.

  • Limpieza y mantenimiento de infraestructura: Eliminación de desechos sólidos y desmonte acumulado en cauces, los cuales suelen formar diques artificiales que colapsan violently.

  • Planes de contingencia de agua potable: Preparación de las entidades prestadoras de servicios para afrontar eventuales cortes por exceso de turbidez en las plantas de tratamiento.

  • Obras estructurales y reforestación: Implementación de mallas dinámicas, diques de contención y reforestación de laderas en las cuencas altas y medias.

Un reto de prevención que no admite demoras

La experiencia reciente en la región demuestra que la brecha entre la advertencia técnica y el desastre depende enteramente de la capacidad de respuesta oportuna. Ante la presencia de El Niño, la coordinación entre las autoridades municipales, las entidades de primera respuesta y la ciudadanía resulta decisiva para amortiguar el impacto de un fenómeno natural inevitable.

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