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| Foto: Infobae |
Cuando la piel habla: Los tres signos de alerta en el cuerpo
De acuerdo con los especialistas, el deterioro hepático se manifiesta externamente a través de marcados cambios cutáneos que no deben pasar desapercibidos, especialmente si se presentan de forma simultánea. El NHS detalla que estos indicadores clínicos clave se dividen en tres manifestaciones específicas:
Ictericia generalizada: Ocurre por un exceso de bilirrubina que tiñe de amarillo toda la piel, la boca y la parte blanca de los ojos (esclerótica), siendo este último punto crucial para detectarla en tonos de piel difíciles. Suele aparecer cuando la cirrosis empeora.
Vasos sanguíneos visibles: Aparición de pequeñas líneas rojas o ramificadas en la piel; aunque estas "marquitas" vasculares no son exclusivas de la afección hepática, son un factor de atención importante.
Enrojecimiento palmar: Las palmas de las manos se vuelven anormalmente rojas, sobre todo en la base del pulgar y del meñique. No genera dolor ni picazón, pero sí puede producir una sensación de calor.
Más allá de la superficie: Otros síntomas que delatan la enfermedad
La cirrosis también emite señales en el resto del cuerpo que advierten sobre su presencia. Los pacientes pueden experimentar desde picazón intensa, tendencia a sufrir moretones o sangrado fácil (como en las encías o hemorragias nasales), hasta hinchazón en las piernas o el abdomen debido a la acumulación de líquido. A nivel general, la enfermedad se manifiesta con cansancio extremo, pérdida del apetito, náuseas, uñas pálidas, habla arrastrada y dedos en palillo de tambor, síntomas que evidencian la necesidad de un cambio radical en el estilo de vida.
Alertas de fase avanzada: Cuándo acudir a emergencias de forma urgente
Existen manifestaciones críticas asociadas a las etapas más severas de la enfermedad que demandan atención médica inmediata para evitar complicaciones fatales. Según las directrices del NHS, los síntomas de fase avanzada incluyen vómitos con sangre y heces negras o alquitranadas provocadas por hemorragias internas. Asimismo, experimentar ataques de fiebre o escalofríos, dificultad severa para respirar y periodos de confusión mental o somnolencia extrema son señales inequívocas de que el paciente debe presentarse urgentemente a una consulta médica para salvaguardar su vida.
Fuente: Enséñame de Ciencia.

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