El despliegue técnico: Recuperación de dominio público
La magnitud del operativo en el distrito de Ate refleja la complejidad de una zona que albergaba desde viviendas de varios niveles hasta infraestructura comercial y un grifo sobre vía metropolitana. Para garantizar la viabilidad del proyecto, la gestión edil ha movilizado un contingente logístico significativo:
Superficie liberada: 2,347 metros cuadrados de espacio público restaurado.
Logística pesada: Uso de 14 volquetes, 4 excavadoras y cargadores frontales para el retiro de desmonte.
Capital humano: Despliegue de 1,000 efectivos entre agentes municipales y la Policía Nacional.
Limpieza inicial: Se proyectan 15 días adicionales exclusivamente para despejar el área de escombros.
Hacia una gestión compartida: La delegación de facultades
Un factor determinante en el éxito de esta obra será la articulación administrativa entre la MML y la Municipalidad de Ate. El alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, confirmó que se evalúa delegar facultades al municipio distrital para que este asuma la ejecución directa de la infraestructura vial y los procesos de expropiación remanentes. Esta estrategia busca desburocratizar el avance de los trabajos y permitir que el gobierno local de Ate defina el cronograma final de pavimentación, asegurando que la nueva vía en sentido opuesto al actual sea funcional en el menor tiempo posible.
Impacto en la movilidad y el ordenamiento urbano
La habilitación de este nuevo tramo en Nicolás Ayllón es la respuesta técnica a un cuello de botella que ha castigado la productividad de Lima Este por años. Mientras se mantiene un plan de desvío vehicular temporal, las autoridades han enfatizado que esta recuperación es parte de una política mayor de ordenamiento metropolitano. Al finalizar el plazo de 90 días, la Carretera Central no solo contará con una mayor capacidad de flujo, sino que enviará un mensaje claro sobre la recuperación de los espacios públicos como activos innegociables para el desarrollo de la ciudad.
Fuente: Andina.
