El "tire y afloje" de los porcentajes
Aunque el aumento se ha postergado de febrero para junio de 2026, la incertidumbre sigue siendo el plato principal. La Sunass (el regulador) y Sedapal (quien nos da el servicio) no parecen leer el mismo libro de cuentas. Aquí te resumimos la discordia:
La propuesta de Sunass: Plantean que el ajuste sea "justo", situándose entre un 5% y 6%.
El pedido de Sedapal: La empresa busca un incremento cercano al 12%, lo que significaría unos S/ 7.7 adicionales en el recibo mensual de un hogar promedio.
La gran duda: Mientras Sunass afirma que Sedapal tiene utilidades crecientes, Sedapal asegura tener una "caja negativa" de S/ 500 millones. ¿A quién le creemos?
¿Por qué quieren subir la tarifa?
Sedapal sostiene que sin este reajuste, los grandes proyectos de infraestructura se quedarían en el papel. El objetivo es recaudar unos S/ 400 millones para financiar obras vitales:
Planta 3 de Tratamiento: Para que el agua potable no falte ante el crecimiento de la ciudad.
PTAR Ventanilla: Una nueva planta de tratamiento de aguas residuales.
Sostenibilidad: Reforzar tuberías y conexiones que ya cumplieron su ciclo de vida.
Sin embargo, desde el Congreso, la Comisión de Defensa del Consumidor ha puesto el dedo en la llaga: ¿Cómo pedir más dinero cuando la continuidad del servicio y la cobertura aún dejan mucho que desear en las zonas más vulnerables?
El laberinto legal del Decreto 1620
Aquí es donde la cosa se pone técnica, pero te lo explico fácil: en 2023, las reglas del juego cambiaron. Antes, la Sunass tenía "superpoderes" para decidir la tasa de ganancia de las empresas de agua. Ahora, tras el Decreto Legislativo N° 1620, esa competencia es externa.
Esto ha generado un vacío donde el regulador siente que tiene las manos atadas para proteger al usuario, mientras el Ministerio de Vivienda y Sedapal defienden el nuevo esquema para atraer inversiones.

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