El grito de auxilio de un distrito "embotellado"
La construcción de la nueva vía rápida es necesaria, nadie lo duda. Sin embargo, la denominada "marcha blanca" parece haberse quedado solo en el nombre. La Municipalidad de La Molina ha exhortado a Invermet y a la Municipalidad de Lima a suspender las obras de inmediato. ¿La razón? Los desvíos actuales son como intentar pasar un río por un embudo: simplemente no funcionan.
El municipio ha identificado fallas críticas que están convirtiendo cada viaje en una prueba de paciencia:
Semáforos "ciegos": No están calibrados para el nuevo volumen de autos.
Señalización fantasma: Falta de letreros claros que guíen al conductor.
Sin apoyo en la vía: Ausencia de policías de tránsito y personal para frenar el transporte informal y camiones.
Mapa de escape: ¿Cómo sobrevivir al desvío?
Mientras se decide si la obra se paraliza o no, el cierre parcial durará unos 12 meses. Si tienes que moverte por la zona, estas son tus mejores cartas bajo la manga para no perder la mañana en el asfalto:
Para entrar a La Molina: Desvíate por la Av. El Golf, sigue por Raúl Ferrero y Alameda del Corregidor hasta retomar Javier Prado por la Av. La Molina.
Hacia el Este (alternativa rápida): Usa Las Palmeras y la Av. Separadora Industrial.
Para salir hacia Lima: Tus aliados serán la Av. La Fontana, Circunvalación del Golf Los Incas o Nicolás Arriola.
Dato clave: Si usas el Corredor Rojo, ¡respira! La ATU confirmó que los buses no se desvían y mantienen un paradero temporal cerca del bypass.
Una obra que promete aliviar el tráfico no puede empezar generando el caos más grande de la década. La Molina exige que se reabra la vía hasta que el contratista demuestre un plan que respete el tiempo y la calidad de vida de los vecinos. Al final del día, todos queremos el viaducto, pero nadie quiere vivir atrapado en él antes de que exista.

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