12 may 2026

El rompecabezas de la pobreza: ¿Por qué el Perú crece en las cifras pero se estanca en las mesas?

El rompecabezas de la pobreza: ¿Por qué el Perú crece en las cifras pero se estanca en las mesas?
Perú 2026: Cuando el crecimiento económico no habla el mismo idioma que el bolsillo

¿Es posible que una región crezca un imponente 7.5% y, aun así, siga siendo la más pobre del país? Esta es la paradoja de Cajamarca y el síntoma de una fractura nacional: aunque 567,000 peruanos lograron salir de la pobreza en 2025, el progreso parece haberse detenido en las fronteras de Loreto, Puno, Pasco y Huánuco. Para más de 1.6 millones de personas que hoy viven en pobreza extrema —sobreviviendo con menos de S/260 al mes—, el crecimiento del PBI es una estadística lejana, un eco de sectores como la minería o las exportaciones que, si bien robustecen la macroeconomía, actúan como motores aislados que no terminan de encender la economía de las familias rurales.

La desconexión estructural: El agro vs. la minería

El problema central no es la falta de expansión económica, sino la calidad de ese avance. Mientras sectores extractivos impulsan los números regionales, el agro —el corazón del que dependen los hogares más vulnerables— apenas avanza a paso de tortuga, con un lánguido 1.9% en el último año. Expertos como Carolina Trivelli y Javier Herrera advierten que estamos ante un crecimiento "mudo" para la mayoría: la riqueza se genera en actividades que absorben poco empleo, dejando a regiones con un 90% de informalidad laboral, como Cajamarca, atrapadas en un ciclo de baja productividad y rezago educativo. No basta con generar riqueza; el reto es que esta no se quede en las capitales, sino que fluya hacia ese 57% de población rural que aún no ve los beneficios de la modernidad.

Los muros invisibles: Aislamiento y falta de oportunidades

El mapa de la pobreza en el Perú coincide trágicamente con el mapa del aislamiento. En Loreto, por ejemplo, la falta de conectividad logística encarece desde un kilo de arroz hasta el envío de productos locales, creando una "aduana interna" que asfixia el emprendimiento. Esta falta de articulación, sumada a indicadores críticos de anemia y desnutrición infantil, crea una barrera biológica y social que impide que el talento de los jóvenes se traduzca en empleo formal. Como señala el economista Miguel Alzamora, el país aún arrastra la sombra de la pandemia, con 2 millones de pobres adicionales respecto al 2019, lo que evidencia que la recuperación es real, pero profundamente desigual.

Hacia una ruta de salida real

Romper este círculo estructural requiere una cirugía profunda en la gestión pública, más allá de los bonos temporales. La receta de los especialistas es clara: para que la pobreza baje de ese resistente 35% en las regiones golpeadas, el enfoque debe girar hacia la agricultura familiar, la infraestructura vial y la calidad educativa.

  • Fortalecimiento del agro: Invertir en el sector que realmente genera ingresos en las zonas rurales.

  • Conectividad logística: Derribar las barreras geográficas que aíslan a la Amazonía.

  • Nutrición y educación: Asegurar que el crecimiento del mañana empiece hoy con niños sanos y profesores capacitados. Solo cuando las oportunidades estén "cerca y accesibles", como sentencia Trivelli, podremos decir que el crecimiento del Perú es, finalmente, el progreso de todos.

Fuente: La República.


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