Una medida drástica para un problema "tóxico"
A veces, para que un mensaje llegue, hay que apagar las luces. Tras años de campañas de concientización que parecen haber caído en saco roto, el municipio ha decidido "sentar un precedente". No es un castigo caprichoso; es un respiro necesario para un ecosistema que ya no puede más.
La magnitud del desastre en cifras:
250 toneladas: Es el peso de la basura recogida solo en la arena desde diciembre (equivalente a unos 40 elefantes adultos).
20 toneladas: Lo que se acumula en un solo fin de semana.
75 multas: Sanciones impuestas este año por carpas prohibidas, alcohol y contaminación directa.
Impacto social: Se cierra el día de mayor afluencia para que el silencio en la playa grite lo que las campañas no pudieron.
¿Un cierre definitivo? La pelota está en nuestra cancha
El alcalde Cortez ha sido claro: Agua Dulce está contaminada desde diciembre. Aunque este cierre es solo por el domingo 15, el municipio evaluará ampliar la medida si no demostramos un cambio de chip. Es una metáfora de convivencia: si no sabemos usar nuestra casa compartida, nos quedamos afuera un rato para reflexionar.
El objetivo es triple:
Salud Pública: Evitar infecciones en un entorno saturado de desechos.
Medio Ambiente: Darle un respiro al mar y a la fauna costera.
Preservación: Devolverle la dignidad a una playa que es patrimonio emocional de Lima.

No hay comentarios:
Publicar un comentario