La labor de fiscalización de la ATU incluye la verificación de documentos obligatorios como el SOAT, el CITV y el brevete de categoría AIIb para los conductores. Asimismo, se supervisan condiciones de seguridad críticas como la presencia de un botiquín, cinturones de seguridad, asientos no rebatibles, seguros para niños en las puertas, pisos antideslizantes y el rótulo de "servicio de estudiantes". Estas medidas buscan garantizar que los traslados de los menores durante el periodo de verano se realicen en condiciones óptimas de seguridad y orden.
La entidad recordó que el incumplimiento de estas normas conlleva sanciones económicas que oscilan entre S/275 y S/5,500, además del internamiento del vehículo en el depósito. En el caso de detectarse unidades informales, las multas pueden ascender hasta las 4 UIT si se produce un accidente de tránsito. Con estas acciones, la ATU reafirma su compromiso de control sobre el transporte escolar para proteger la integridad física de los estudiantes en Lima y Callao.

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