30 sept. 2008

Poder Judicial declara imprescriptible crimen en cuartel Los Cabitos - 1983

La Sala Penal Nacional confirmó la imprescriptibilidad de los delitos de secuestro, tortura y desaparición forzada en agravio de Arquímedes Ascarza Mendoza, desaparecido en el cuartel Los Cabitos de Huamanga, Ayacucho el 2 de julio de 1983, por efectivos militares.
La resolución declara infundadas las excepciones de prescripción deducidas por el implicado, Coronel Julio Carbajal D'Angelo, en el proceso seguido en su contra por la presunta comisión de los delitos de secuestro, tortura y desaparición forzada en agravio de Arquímedes Ascarza Mendoza y otras cincuenta y dos víctimas.
Asimismo, considera que la ejecución extrajudicial, la desaparición forzada y la tortura son hechos crueles y atroces que constituyen graves violaciones a los Derechos Humanos; y en tal sentido, "deberá ser considerado como delito permanente mientras no se establezca el destino o paradero de la víctima".
La Asociación Pro Derechos Humanos, APRODEH, saluda dicha decisión y la considera un paso importante en la búsqueda de justicia en el caso Los Cabitos, base militar en la que habrían desaparecido unas 138 personas entre 1983 y 1984, según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Recientes exhumaciones en fosas de Los Cabitos arrojaron un hallazgo de restos de quince cuerpos que esperan ser identificados.
Datos:
Julio Carbajal D’Angelo prestó servicios, del 15 de agosto al 15 de diciembre del año 1983, en condición de Coronel de Infantería del Ejército Peruano en la Segunda Región Militar con sede en la ciudad de Ayacucho, asignado al Cuartel General de la Segunda División de Infantería BIM N° 51, conocido como “Cuartel Los Cabitos”.
La madrugada del 2 de julio de 1983, un grupo de fuerzas combinadas irrumpió en el domicilio de Arquímedes Ascarza Mendoza, ubicado en el asentamiento humano Ciudad Libertad de las Américas (Huamanga), deteniéndolo y obligándolo a acompañarlos.
El padre de la víctima, Estanislao Ascarza Barrón, pudo identificar a los captores como miembros del Ejército y la Policía de Investigaciones, pues vestían pantalones verdes, botas y capuchas negras, y portaban armas largas.
Angélica Mendoza, madre de Arquímedes, indicó que uno de los militares le dijo que acudiera al cuartel Los Cabitos al día siguiente, donde encontraría a su hijo, agregando que sólo pretendían tomarle una declaración. Días después un suboficial del Ejército le entregó una nota de su hijo y le manifestó que éste se encontraba detenido en el cuartel Los Cabitos.
Ana María Ascarza Mendoza, hermana de la víctima, dijo a la CVR que 15 días después de la detención se enteraron de que Arquímedes había sido subido a un helicóptero con otras 14 personas. Desde entonces no volvieron a tener noticias de él.

Fuente: Área de Comunicación APRODEH

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